sin rumbo, a través de mares de emoción,
enredada en tus noches, amamé!
y dejemos ya hablar al corazón.
Al destino de tu vida, atamé!
haz sentir tus soles la canción,
y a la luz de la luna, besamé!
sín que se apague nunca la pasión.
En mis días y noches te llamé,
y te ví a través de mi ilusión,
por encontrar ya mi dicha te clamé,
sín dejarme llevar de desazón.
Aunque sueño imposible, quieremé!
dame de la alegría su ración,
sujetando mi cintura, ciñemé!
y encontraré en la vida su razón.